IN LOVING MEMORY OF

Hector Francisco

Hector Francisco Agustin Zabaleta Profile Photo

Agustin Zabaleta

Oct 6, 1974 — Sep 30, 2026

Brentwood, Maryland

Obituary

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It is with deeply heavy hearts that we share the passing of Hector Francisco Agustin Zabaleta, who left us on September 30, 2026, at 4:15 PM, just days before his 52nd birthday.

Hector was born on October 6th, 1974, in Zacapa, Guatemala. With courage and determination, he left everything familiar behind and came to the United States in search of a better life for his family. Building a new life in a new country was never easy. He worked tirelessly to learn a new language, adjust to a new culture, and make a home here; but all while staying proud of where he came from. Every sacrifice he made had one purpose: to give his family opportunities he never had.

Hector was a father, son, brother, tito/tío, grandfather, and a dear friend to all who knew him. He was also a hard worker in every sense. Through determination and sheer effort, he built his own construction company from the ground up and led a whole team of people with pride. Every house he worked on left his customers happy and grateful, and through his honest, quality work and leadership, he touched the hearts of everyone he worked with and for. He gave everything he had, not only to leave a lasting, positive impact on his coworkers, customers, and friends, but to provide for his family. His greatest wish was to see his loved ones succeed in life, and no matter how long the days were, he kept going, because everything he did, he did for them.

When he wasn't working, Hector spent every moment he could with his family and friends, often through his hobbies and passions. He loved to play soccer and was a devoted FC Barcelona fan. His love for the sport influenced his family so much that his daughter and grandson have grown to love it as well. He loved to fish anywhere he could cast a line, and he found joy in road trips and camping. These overnight trips were where our family made some of our best memories and bonded with one another as we would work toward the same goal: catching as many fish and crabs as possible so we could feast together as a family. Lastly, anyone who knew him would recognize him by his hats. Whether it was blue, red, or a sombrero.. no matter where he was going, one was always on his head.

Hector always had his eyes on the future. He had recently begun a journey of taking better care of himself, cutting back on drinking and working on losing weight, and he loved to joke about being skinny again. He was looking forward to bringing his family to Guatemala this coming winter, and he had finally agreed to tag along on the next trip to the Philippines to see his wife's home country. Those plans showed just how much he loved sharing life, and the world, with the people closest to him.

Hector's presence lives on through his loving wife, his children, his grandchildren, siblings, and many family members and loved ones both here in the United States and back home in Guatemala. He will be deeply missed, and his love, strength, and dedication will forever be carried in all of us.

You no longer have to work so hard, we’ll take care of it from here.

We love you papa, rest well.


Con profunda tristeza compartimos la noticia del fallecimiento de Hector Francisco Agustín Zabaleta, quien nos dejó el 30 de septiembre de 2026, a las 4:15 p. m., apenas unos días antes de cumplir 52 años.

Hector nació el 6 de octubre de 1974 en Zacapa, Guatemala. Con valentía y determinación, dejó atrás todo lo conocido y llegó a Estados Unidos en busca de una vida mejor para su familia. Construir una nueva vida en un país nuevo nunca fue tarea fácil; trabajó incansablemente para aprender un nuevo idioma, adaptarse a una nueva cultura y establecer un hogar aquí, todo ello sin dejar de sentirse orgulloso de sus raíces. Cada sacrificio que hizo tuvo un único propósito: brindar a su familia las oportunidades que él nunca tuvo.

Hector fue padre, hijo, hermano, tío, abuelo y un gran amigo para todos los que lo conocieron. Fue, además, un hombre trabajador en todo el sentido de la palabra. Gracias a su determinación y gran esfuerzo, fundó su propia empresa de construcción y lideró con orgullo a todo un equipo de trabajo. Cada casa en la que trabajó dejó a sus clientes satisfechos y agradecidos; a través de su trabajo honesto y de calidad, así como de su liderazgo, tocó el corazón de todos aquellos con quienes y para quienes trabajó. Lo dio todo, no solo para dejar una huella positiva y duradera en sus compañeros, clientes y amigos, sino también para sacar adelante a su familia. Su mayor deseo era ver a sus seres queridos triunfar en la vida y, por muy largas que fueran las jornadas, él seguía adelante, porque todo lo que hacía, lo hacía por ellos.

Cuando no estaba trabajando, Hector pasaba cada momento posible con su familia y amigos, a menudo a través de sus aficiones y pasiones. Le encantaba jugar al fútbol y era un fiel seguidor del FC Barcelona. Su amor por este deporte influyó tanto en su familia que su hija y su nieto también llegaron a amarlo. Disfrutaba pescando en cualquier lugar donde pudiera lanzar el anzuelo, y encontraba alegría en los viajes por carretera y en acampar. En estas escapadas nuestra familia creó algunos de sus mejores recuerdos y fortaleció sus lazos mientras trabajábamos por un objetivo común: pescar tantos peces y cangrejos como fuera posible para luego disfrutar de un banquete en familia. Por último, cualquiera que lo conociera lo reconocía por sus gorras o sombreros; ya fuera azul, rojo o un sombrero tradicional, siempre llevaba uno puesto, sin importar a dónde fuera.

Hector siempre miraba hacia el futuro. Recientemente había emprendido el camino para cuidarse más, reduciendo el consumo de alcohol y esforzándose por perder peso; le encantaba bromear sobre volver a estar delgado. Esperaba con ilusión llevar a su familia a Guatemala el próximo invierno y finalmente había aceptado acompañarnos en el próximo viaje a Filipinas para conocer el país natal de su esposa. Esos planes demostraban cuánto amaba compartir la vida —y el mundo— con las personas más cercanas a él.

La presencia de Hector perdura a través de su amada esposa, sus hijos, sus nietos, sus hermanos y muchos otros familiares y seres queridos, tanto aquí en Estados Unidos como en su tierra natal, Guatemala. Le echaremos profundamente de menos, y llevaremos siempre con nosotros su amor, su fortaleza y su dedicación.

Ya no tienes que trabajar tan duro; nosotros nos encargamos de todo a partir de ahora.

Te queremos, papá; descansa en paz.

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